Estados Mentales


            “Una persona es una persona debido a otras personas” —dicho popular Zulú

Los Estados de la Mente es la forma general en la que los procesos mentales tales como los pensamientos, patrones de los mismos, creencias negativas nucleares (autorreferentes), emociones, recuerdos, añoranzas, deseos, planificaciones, se combinan en un todo funcional y cohesivo (acción y efecto de unirse o adherirse** los elementos entre sí. Un Estado Mental se forma por el patrón total de activaciones en el cerebro en un momento particular. Un Estado Mental coordina la actividad en el momento y crea un patrón de activación cerebral (neuronal) que se puede volver capaz de repetirse en el futuro con más probabilidad. Los estados mentales permiten que el cerebro logre cohesión en su funcionamiento, y así podemos funcionar cada día sin preguntarnos qué es cada cosa ni qué nos toca pensar, sentir o hacer en cada momento.

** Adherirse en cuanto a Estados de la Mente hace referencia a «pegarse o unirse un elemento de funcionamiento a otro, generalmente utilizando en este caso la energía propia de un estado de caos, por ejemplo. Ejemplo: «un paciente relató estar harto de no poder «asentar la cabeza», cada vez que se enamoraba de alguna mujer que en principio le había despertado mucha atracción y sentimientos de bienestar y luego mucho apasionamiento, entraba en comportamientos desagradables y molestos para sus parejas, una detrás de otra, siempre el mismo final. Parecía que, lo que llamamos Estados Mentales «pegajosos», uno en particular, aparentemente tomaba el control de su vida afectiva. Es lo que llamamos patrones neurales (encendido de redes de neuronas) muy adhesivos, «pegajosos», que hacen que ciertos estados de la mente se vuelvan con el tiempo de dicha manera; entonces en vez de que el Estado Mental ayude a la persona a actuar más fluidamente, o sea, cambios flexibles uno detrás de otro, el paciente entraba en estados de caos mental cuando empezaba a sentir que algo así como el amor se acercaba. Ocurría todo lo contrario estos segundos estados de la mente se convierten en una disfunción para la persona. Otro ejemplo: el jugador de tenis, éxito y dolor. Peter desde los ocho años empezó a jugar al tenis con su padre -su primer profesor en realidad- a los nueve ya lo tenía claro, quería ser jugador profesional. Su padre lo apuntó con el entrenador con los mejores laureles para entrenar niños. Cuando tenía nueve años, Peter se hacía cargo de sus zapatillas de tenis, de su chándal, y todos los elementos necesarios para jugar tenis incluyendo, desde luego también de sus raquetas, bolas, etc. Entrenaba todas las tardes un par de horas, volvía a casa, estudiaba (menos que antes), se acostaba temprano. Por las mañanas practicaba mindfulness awareness durante media hora todas los días, por indicación de su entrenador. Alrededor de Peter se creó una «aura» de excelente jugador infantil, futuro campeón de lo que su entrenador y su padre le tenían preparado: los campeonatos para adolescentes, primero en su ciudad. (a los 14 años Peter funcionaba así:  en un estado mental -tenista- formado por el patrón total de activaciones en el cerebro en un momento particular. El Estado o condición Mental tenista coordinaba la actividad en todo momento relacionado con el tenis, este estado creaba un patrón de activación cerebral que se volvía capaz de repetirse en el futuro con mayor probabilidad. Los Estados Mentales permiten que el cerebro logre cohesión en su funcionamiento… la vida de Peter era tenis y tenis…, y de muchísima satisfacción. Su capacidad para focalizar su atención frente a sus rivales fue una habilidad muy comentada. A los 16 años jugando un partido cometió de esos mal llamados «tontos». Esto significó la pérdida de un punto, lo cual desembocó en una bajada de energía, reacciones rígidas, repetitivas en su primer fallo, poca adaptabilidad a su limitación transitoria, terminando el partido en un triunfo muy difícil por lo cargado de agresividad que estuvo a partir de aquel fallo. En la evaluación del adolescente jugador se descubrió un Apego (con su padre) de tipo Desorganizado, debido a reacciones muy agresivas por parte de este bajo los efectos del alcohol. El padre había estado siendo causa de situaciones de terror en casa sin llegar a la violencia física, su violencia verbal por contenido y tono, y los golpes contra las puertas de casa, etc., En la Conceptualización del caso se detectó de entrada la presencia de un Estado Mental muy adhesivo o «pegajoso») cuyo SIFT, (SISP en castellano) o sensaciones, imágenes, sentimientos y pensamientos eran muy acusados, en plan reacciones. Por otro lado, la Evaluación (entrevista más estructurada) de su apego con su padre era de tipo Desorganizado, igual que su padre a través del AAI (entrevista del tipo de Apego, en el padre), quien nunca había podido dar sentido a su vida su vida a partir de la violencia de su propio padre. Otro estado de la mente de nuestro joven jugador, ya con 16 años, era el Estado Mental «jugador de tenis«. El estado mental «pegajoso», muy adhesivo, era un estado con sensaciones de terror, imágenes de violencia por parte del padre, sentimientos de tristeza, rabia, apatía, impulsividad y pensamientos muy negativos sobre si mismo. 

El Yo (self):  Término que significa un sentido interno de identidad, que a veces incluye el cuerpo, la personalidad o la pertenencia a las relaciones. Hay muchos «yoes» en un individuo sano. El self se ve a menudo como un sustantivo singular, donde se puede considerar mejor como un «verbo plural». Incluye funciones del yo, como un yo somático, lingüístico, emocional, emocional y social. Hoy en día el Dr. Daniel Siegel creador y diseminador del concepto de IPNB, afirma que el Yo no acaba «bajo nuestra piel». Queremos adelantar con estas frases -de manera resumida- que una relación interpersonal es compartir energía e información y que el Yo en el aspecto de hacia adentro y entre los otros puede llamarse el MWe, siglas en inglés para YoNos o Yo y Nosotros. Esa energía relacional entre nosotros (ellos) y yo es lo que denominamos el YoNos o MWe, o sea, algo más amplio, mayor que el Yo que hipotéticamente acabaría bajo nuestra piel.  

El flujo de Energía e Información: es el movimiento a través del tiempo (cambio) de la energía y los remolinos de energía que tienen valor simbólico, y que representan algo más que el patrón de flujo de energía solo. La energía y la información pueden fluir dentro del cuerpo (un mecanismo incorporado/encarnado) y se transfieren entre las personas en las relaciones interpersonales (compartir). La mente puede verse como un proceso emergente que surge en forma de auto experiencia (subjetividad) y autoorganización (regulación) a medida que la energía y la información fluyen dentro y entre las personas. 

Estados mentales especializados o «yoes»: Los estados de la mente repetidamente activados, con el tiempo se transforman en conjuntos de unidades funcionales y cohesivas orientadas a objetivos. Hay autores que han desechado estos términos por preferir el de estados del mente. Otros mantienen la postura de que los estado del yo son aún más parte del yo y tienen la característica de ser un aspecto sanos del desarrollo del Yo, por ejemplo, un estado del yo a temporadas prefiere la soledad y otro la sociabilidad (el yo social). 

Los Nuevos Dominios de la Integración y la terapia frente al caos y/o rigidez

(Evaluar donde está el caos, la rigidez o ambos)

Intervenciones clínicas

¿Qué es la integración? ¿Cómo se manifiesta en el día a día?)

La Consiliencia ya en 1840. En esta síntesis, Wheel explicaba que «la consiliencia de las inducciones surge cuando una inducción, obtenida a partir de una serie de hechos, coincide con una inducción obtenida por otra serie diferente de hechos. De esta manera la consiliencia es una prueba de la verdad de la teoría cuando esto ocurre». El método científico ha pasado a ser casi universalmente aceptado como el método exclusivo para probar el estatus de cualquier teoría o hipótesis científica. Las «inducciones» que surgen desde la aplicación del método científico son, por definición, los únicos indicadores aceptados de consiliencia.

El punto de vista moderno comprende que cada rama del conocimiento estudia un subconjunto de la realidad que depende de factores estudiados en otras ramas. La física atómica subyace a los trabajos de la química, que estudia las propiedades emergentes que por otra parte constituyen las bases de la biología. La psicología no puede ser vista más por separado del estudio de las propiedades emergentes de las interacciones de las neuronas y las sinapsis. La sociología, la economía y la antropología son, a su vez, estudios de las propiedades emergentes de la interacción de incontables individuos humanos. Sobre tales medidas, la sinergia epifenoménica por consiliencia (integración) y reduccionismo (derivación) es convergente a la evidencia en la cognición humana. 

Edward Osborne Wilson

El término ha permanecido arrinconado hasta el final del siglo XX, cuando fue revivido notoriamente en Consilience: La unidad del conocimiento, un libro de 1998 del biólogo humanista Edward Osborne Wilson, como intento de tender un puente sobre el abismo cultural entre las ciencias y las humanidades que, a su vez, había sido objeto del libro de C. P. Snow titulado Las dos culturas y la revolución científica, en 1959. El alegato de Wilson fue que las ciencias, las humanidades y las artes tienen un objetivo común: proporcionar un sentido, comprender los detalles, proporcionar a quienes se preguntan «una convicción, más allá de la mera proposición de trabajo, de que el mundo está ordenado y puede ser explicado por un pequeño número de leyes naturales». Esta es la esencia de la consiliencia. Y por tanto la consiliencia guarda un gran parecido con el reduccionismo.

Dan Siegel – Neurociencia integral: nueve formas de integración. Perspectiva de Mindsight: La nueva ciencia de la transformación personal, (2010)

1.Integración de la conciencia: conciencia del mundo corporal, mental / emocional, relacional y exterior. Estar Presente, Abierto y Receptivo a las cosas como son.

2. Integración bilateral cerebral: Hemisferios izquierdo y derecho trabajando en sincronía. El hemisferio izquierdo es lógico y lineal, muy literal. El lado derecho es más creativo, metafórico y simbólico.

3. Integración vertical: cuerpo hacia arriba, incluida la lámina-1, desde el tallo cerebral a través del mesencéfalo (hipocampo) y hasta la corteza cerebral. [dense cuenta también del papel del nervio vago en la integración vertical]. El intestino, el corazón y los pulmones tienen redes neuronales que buscan comunicarse con el cerebro. Las personas por motivos diversos podemos desconectar de la consciencia de nuestros cuerpos.

4. Integración de la memoria: integración de la memoria implícita y explícita. Cuando los Traumas con `T´ o `t´  se convierten en memoria implícita, en un esquema, estamos atrapados en el pasado. Para integrar la memoria, hacemos explícitos los recuerdos implícitos. Tarea ímproba en bastantes ocasiones. La implícita esta disgregada, es como un «rompecabezas» y juntar esas piezas requiere de intervenciones específicas. 

5. Integración de la Narrativa: Es necesario incluir la memoria biográfica. Hay que sumergirse con presencia y receptividad, a veces con coraje y aceptación hacia el trauma, no hay que salirse de aquello que hemos descubierto. Esta integración se puede lograr no solo haciendo la narrativa para nosotros o para el profesional que nos trata

6. Integración de Estados: somos múltiples yoes que comparten un cuerpo. Tres cuestiones a trabajar: debemos aprender a honrar nuestros estados como son (intraestado), interestados, honrar que tenemos diferentes necesidades al mismo tiempo y debemos prestar atención a eso, y estados interpersonales (relaciones interpersonales), manteniendo nuestros propios estados en la relación en la que compartimos el flujo de Energía e Información con otro u otros.

7. Integración interpersonal: honrar y apoyar las diferencias entre ellos promueve la integración neuronal en el cerebro. La mente es energía y flujo de información. Hablar de pensamientos y sentimientos no te lleva a ninguna parte. Se trata de nutrir la energía.

La comunicación de sentimientos, no sobre sentimientos, puede ser integradora para el cerebro: promueve fibras integradoras en el cerebro. Las interacciones entre padres e hijos que crean un apego saludable funcionan de esta manera.

8. Integración temporal – Elaboración de mapas del tiempo. Conectado a la narrativa, buscamos certeza, pero el cambio es la única constante. También nos damos cuenta de nuestra eventual muerte.

Diferenciación y vinculación, caos e integración. Necesitamos diferenciarnos antes de poder vincularnos, y necesitamos reconocer el caos antes de poder integrarnos.

9. Integración transpiracional: la identidad de un yo corporal se expande más allá del límite de la piel: sentimos nuestra interconexión en el tiempo, el lugar y las personas. Integración de integración. Nosotros espaciamos la conciencia.