Partes y self

– No estamos hechos de muchas Partes y sí de muchos procesos interactuantes, Gidlen, 1.997, (algunos de estas interacciones son de colaboración, otros procesos están confrontados y otros están des-apegados y son muy impermeables a las acciones de otros procesos) 

Inmeditamente viene a nuestra mente ¿qué es un proceso? Un proceso es es una acción o conjunto de acciones que cambian el estado o condición de algo. Podemos afirmar que practicamente todo lo relativo a la mente es un proceso.

¿Qué es una acción? Una acción es la magnitud que se define como producto de la energía absorbida durante un proceso por el tiempo que este dura. imaginemos que alguien le grita a un volumen altísimo y con contenido verbal agresivo. La magnitud (la acción) es de la energía absorbida por usted durante ese proceso que ha tenido una duración de minutos… Puede haber procesos (acciones que modifican estados o condiciones) de corta duración o de larga, y todo lo que pueda imaginar entre un extremo y otro. Los primeros son activados por percepciones externas e internas de corta duración y los segundos por percepciones que producen reacciones de larga duración, incluso se da el caso de que la presencia del proceso pueda ser habitual, establemente habitual. Un proceso del tipo acción de gran magnitud, equivale a un estado mental, estado del yo (self) habitualmente encendidas ante determinadas percepciones y siempre en preparadas para reaccionar, siendo esta disposición a reaccionar establemente presente. Posiblemente este sea el motivo por el cual las Partes de la mente, los estados del yo, no desaparecen, se transforman con una terapia bien administrada. Otro tema a tener en cuenta en que un proceso del tipo acción de gran magnitud predisponen más al ser humano a presentar en el mundo de la Partes de la mente a introyectos o copias (neurobiopsicológicas) de personas significativas en la vida de los pacientes. Como las llamadas según la Dra. Claire Fredrick, Psiquiatra, Partes malévolas, suicidógenas, muy propensas a compulsiones de repetición que están ligadas procesos del tipo gran magnitud, pero tambén están ligadas al tipo de agresión o abuso sufrido. Un proceso del tipo acción gran magnitud equivale a un estado mental, estado del yo (self) habitualmente encendidos ante percepciones interiores y exteriores concretas, relacionadas con alguna experiencia de nuestras vidas. Un proceso del tipo acción de pequeña magnitud equivale a estados mentales transitorios. Por ejemplo, me entero por la tv que el Artico se sigue derritiendo y tengo que hablar sobre ello en diez minutos en un congreso. Hago unas pocas respiraciones con la espiración más larga que la inspiración al tiempo que digo mentalmente <esto es tristeza>. La tristeza desaparece y cumplo con mi tarea… la pequeña y util intervención se llama Nombrarlo para Domarlo. 
Dicho todo esto, ¿qué es una Parte de la mente?

Una Parte de la mente es lo mismo que un estado del yo o self, lo mismo que un proceso o acción o acciones que cambian el estado o condición de algo. Puede ser definida como como un sistema organizado de comportamiento y experiencia cuyos elementos están vinculados y apegados por algún tipo de principio común, el cual está separado de otros tales estados por un límite más o menos permeabl

Estados del yo, self, los «yoes».
El concepto de segmentación de la personalidad ha existido durante muchos años, y el de los estados del yo fue destacado por el psicoanalista Paul Federn. La creación de la terapia del estado del yo se atribuye a John G. Watkins.

Los estados del yo distintos, en el sentido más riguroso, no se desarrollan habitualmente, excepto en casos de trastorno de personalidad múltiple o TID. Sin embargo, la terapia de los estados del yo identifica y nombra las facetas de la personalidad de un paciente, por ejemplo, el «niño asustado» o el «el crítico feróz». Una vez que se identifican las características y la función de cada estado del yo/Parte, el terapeuta utiliza varias técnicas psicoterapéuticas (por ejemplo, terapias conductuales, cognitivas, analíticas, imaginativas, humanísticas) para lograr un tipo de integración conducente a lo que los ya clasicos en estas terapias dieron en llamar diplomacia interna. La terapia de los estados del yo (previamente, en su desarrollo en nuestro interior, fueron estados de la mente) usaba sistemáticamente la hipnosis. Hoy se usa un mínimo de preparación del tipo relajación para los pacientes,  

Proceso psíquico

En el desarrollo de la personalidad humana, hay dos procesos que son esenciales: la diferenciación y la integración. Por diferenciación, la persona separa los conceptos diferentes, realza las diferencias que son respetadas y recibidas estando muy Presentes ante el hecho de las diferencias, respeto, apertura es todo un proceso de recepción de los de signo contrario. Así, si es con otra persona, nos vinculamos y al final nos integramos. Por eso decimos que la suma de una de las partes sea más que el todo.

Las procesos como los estados de ánimo y las emociones, la depresión, la ansiedad y el miedo existen en un continuo con diferentes grados de intensidad. Lo mismo ocurre con la diferenciación-disociación. Los trastornos como el trastorno de identidad disociativa a menudo se encuentran en el extremo del continuo que comienza con la diferenciación normal y espontanea que tenemos los humanos como componente normal de nuestro desarrollo.. Es una cuestión de intensidad. Por lo tanto, el principio general de formación de la personalidad en el que el proceso de separación ha dado como resultado segmentos separados, llamados estados del yo, con límites más o menos permeables. Sin embargo, cuando un estado del yo/Parte es una respuesta a una experiencia traumática, esta Parte puede quedar completamente aislada del resto de la personalidad.

Los estados del yo existen como una conjunto de percepciones, cogniciones y afectos en grupos organizados. Un estado del yo puede definirse como un sistema organizado de comportamiento y experiencia, cuyos elementos están unidos por un principio común. Cuando en uno de estos estados del yo se invierte energía del yo, se convierte en «el yo» en el aquí y el ahora. Este estado es ejecutivo y podemos llegar a sentir que ese estado ejecutivo «soy yo», cuando en realidad es un estado que se ha vuelto ejecutivo. Ejemplo sencillo es el jugador de tenis: el paciente (tenista) consulta porqué sus útimas derrotas le producido una reacción afectiva de tipo tristeza, frustración. El paciente dice que es él el deprimido, «yo soy un fracasado por deprimirme ante mis malos partidos». Con el trabajo bien administrado de Partes y self, el paciente deja de identificarse con el tenista triste, con esa tristeza y con la intervención adecuada asume que él no es es la tristeza, ni el tenista. «La tristeza es una reacción mía, dice,  y no define mi identidad, en realidad yo soy yo, yo soy el que conoce, se da cuenta, y la tristeza que es una reacción mia, es lo conocido, aquello de lo que me doy cuenta, que yo he creido que era ante los fracasos y frutraciones.» Además el estado del yo-self/Parte tenista que he perdido su rol ejecutivo debido a la tristeza es conceptualizado como un antiguo estado de la mente, muy feliz por el tenis desde la infancia, que lo practicó tant que ese estado mental llegó a ser un estado del self-yo.

Las Partes/estados del yo varían en su supuesto volumen. Un estado grande del yo puede incluir todos los diversos comportamientos activados en la ocupación de uno. Un pequeño estado del yo son los comportamientos que uno experimenta en una acción simple, como usar un teléfono hacer un trabajo facil para mañana. Pueden representar los modos actuales de comportamiento y experiencias o, al igual que con las técnicas de los puentes afectivos, somáticos y cognitivos y el análisis a través del los círculos 1, 2, 3 incluyen varias edades e incluyen muchos recuerdos, posturas y posicionamientos, sentimientos, etc., que aparentemente se aprendieron en una edad más temprana. Pueden estar organizados en diferentes momentos. Por ejemplo, un estado del yo/parte puede construirse alrededor de la edad de 10 años. Otro puede representar patrones de comportamiento de un padre o figuras de autoridad y, por lo tanto, se superponen con las experiencias de la edad de 10 años. Los comportamientos para lograr un objetivo similar pueden ser únicamente diferentes de un estado del yo a otro, especialmente en verdaderasTID.

Recordemos: el self (Res)* o el yo según Sroufe y Siegel, (las siglas Res* que pueden ir a continuación de una frase o un solo término como es este caso, self, quiere decir que es un término derivado de la investigación neurocientífica. Aquí no se trata de derecho de nacimiento, de comunicaciones fluidas con nuestras «partes». El self, según Siegel es un término que significa un sentido interno de identidad, que a veces incluye el cuerpo de uno («el self tiene necesidad, deseo de cuerpo», dicho por Metzinger, T., 2007), personalidad o pertenencia en relaciones o grupos. Incluye las funciones del self, como el self somático, lingüístico, emocional, reflexivo y social. Hay muchos «selves» en un individuo sano.

El self o yo a menudo se ve como un sustantivo singular, donde puede considerarse mejor como un «verbo en plural». Ese self, yo, y va más allá del límite de nuestra piel, es el self en amplitud, es el MWE de Siegel o YONOSOTROS en castellano, que para integrar y resumir lo llamamos YoyNos o el Yo-Nosotros. La suma de las partes no solo es más que el todo, es que es un proceso dinámico, generador de sentimientos de empatía, de compasión, donde Mindsight se hace muy presente.

Honramos las diferencias que tiene los de IFS con nosotros y nosotros con ellos. Creemos que desde IFS se ha hecho un agradable sistema para hacer terapia, agradable y simplificador desde la idea del Self, partes protectoras, protegidas; este trabajo que está precedido por otros grandes de la psicoterapia como Freud, Jung, C.G., Federan, Weiss, Assagioli, Watkins & Watkins, Fredrick, C., Paulsen, S., etc., a día de hoy ya no es suficiente, por otra parte IFS tiene elementos no creíbles desde la perspectiva científica, son una cuestión de fe, de creer, de tener convicciones espirituales.

 

 

  

Top