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El Yo

“Una persona es una persona debido a otra gente” —dicho popular Zulú

(Parece que los zulúes se adelantaron en conceptualizaciones neurobiológicas, IPNB o neurobiología de las relaciones interpersonales, mientras que en Estados Unidos de Norteamérica aparecía, sobre la base de modelos previos, una técnica que se basa en el llamado Self y las partes, que serían para esta visión de la psique: “nuestro derecho de nacimiento” según Schwartz, R., a lo cual dicho psicólogo añade: “requiere un salto de fe”.

El psiquiatra e investigador de la infancia, Dr. Daniel Stern ha examinado las formas en que el Yo (self en inglés) se desarrolla desde las relaciones interpersonales durante los primeros años de vida (Stern, 1985). Antonio Damasio, neurólogo, ha examinado las estructuras neurológicas que subsumen (incluir algo como componente en una síntesis o clasificación más abarcadora) las manifestaciones de varios aspectos de la consciencia en la raíz de tres formas muy diferentes de ser (Damasio, 1999). En su trabajo (Siegel,1999), examinó en la «Neurobiología Interpersonal» el sentido del Yo a medida que emerge de las diversas capas neurales integradoras y diferentes formas de memoria. Porqué la conceptualización del Yo es tan fundamental para la noción de desarrollo, exploró estas y otras perspectivas en profundidad y ofreció una nueva visión de la conexión del sentido del Yo con la representación mental/neural del Yo con el otro en la raíz de la integración neuronal y los procesos de desarrollo.

Stern (1985) ha sugerido que el Yo o self (en ingles) se desarrolla en etapas durante los primeros años de vida. Cada dominio de la experiencia personal comienza a cierta edad, pero luego continúa jugando un papel importante a lo largo de la vida. Desde el nacimiento hasta los dos meses, el «yo emergente» del bebé comienza en el  cuerpo, toma datos sensoriales y el bebé tiene la sensación de emerger de la organización del mundo como experiencia directa. Desde dos/tres meses a los siete/nueve meses, el infante tiene el inicio de una sensación de  <<un ser nuclear>>, uno en el cual la sensación de instrumentalidad (el centro de voluntad), coherencia (sensaciones del cuerpo), afectividad (emocionalidad) y la continuidad (el sentido de uno mismo a través del tiempo en forma de memoria, (viaje a través del tiempo), son características centrales. Desde los nueve meses hasta alrededor de dieciocho, surge el «yo subjetivo» en el que hay una sensación de uno mismo y uno mismo con el otro que involucra la atención, intención y emoción compartidas entre niño y cuidador primario. Coincide cronológicamente con la maduración del Hipocampo con lo esto significa en cuanto a los albores de la memoria explícita; previamente todo es implícito a nivel de los recuerdos.

Para el segundo cumpleaños, el «yo verbal» ha comenzado y en él comienzan las palabras para ser compartidas con uno mismo y con el otro. Más allá de este período, surge un «yo narrativo» en el que las narraciones autobiográficas juegan un papel importante en la definición del yo (Wolf, 1990).

Damasio (1999) ha sugerido que varios estudios neurológicos (de pacientes normales y enfermos cerebrales) pueden ser examinados para revelar tres formas de «yo» y dos formas de consciencia. Dentro de estructuras profundas en el cerebro que representan información sensorial del mundo exterior (percepciones) y del cuerpo (a través del «sistema somatosensorial») se crea un «proto-yo» * que es visto como una experiencia directa del cerebro con el mundo externo y el corporal. Estos procesos representativos pueden denominarse mapas neuronales de «primer orden». Dentro de los circuitos superiores del cerebro son los procesos neuronales los que crean un mapa de «segundo orden» del «proto-yo» a medida que es modificado por su interacción con el mundo/cuerpo; siendo mundo las percepciones y cuerpo lo somatosensorial. En otras palabras, estas regiones cerebrales superiores pueden tener un mapa neural del «proto-yo» antes de la interacción y luego un «proto-yo» -solo después de la interacción con el mundo/cuerpo. Este mapa de segundo orden es, en esencia, un símbolo neuronal de cambio: compara el «proto-yo» antes y después de la interacción. Este proceso de cambio define el «núcleo de uno mismo». La capacidad del cerebro para focalizar la atención en el «objeto» que produjo el cambio en el «proto-yo» que creó el núcleo del ser, ya sea algo en el mundo (un objeto físico), algo en el cuerpo propiamente dicho, o una imagen en la mente misma. Esto crea el elevado sentido de consciencia que Damasio llama «consciencia nuclear o central». La consciencia central es un «aquí y ahora» experiencial de atención focalizada que es como fundamento una medida de cómo es el «proto-yo» cambiado por interacción con un «objeto» en el mundo interno o externo. *Proto-yo es el primer yo formado, el primario. Damasio continúa señalando que un tercer grupo «más alto» de estructuras neuronales es esencial para lo que él ha llamado, «consciencia ampliada». Se puede pensar que la consciencia ampliada implica mapas neuronales de «tercer orden»: representaciones neuronales de los cambios en el yo nuclear. Estos son mapas de los cambios del yo en interacción con los objetos. Tal proceso permite que el cerebro cree un «yo autobiográfico» que registra la historia del individuo, la compara con la experiencia actual y se prepara para el futuro.

El desarrollo del Yo y las relaciones humanas

Cuando pensamos en el desarrollo psicológico, en la mente en desarrollo, es útil pensar en qué es la Mente. En efecto, hay una entidad llamada psique/mente (incorporada) que es tan real como el cerebro, el corazón o los pulmones, aunque no se puede ver directamente con o sin la ayuda de ni con lo más sofisticado como es la Resonancia Magnética funcional. 

El sentido de esfuerzo, coherencia, afectividad e incluso la continuidad mnésica (memoria) del Yo en la interacción con los demás se verá gravemente afectada en casos, por ejemplo, de abuso infantil familiar (Siegel, 1995, 1996). Por estas razones, el sentido más profundo del ser consciente, de la conciencia nuclear puede estar profundamente influenciado por las primeras experiencias en la infancia, incluso antes de que esté disponible la memoria explícita autobiográfica. Esta visión neurológica de la creación de una experiencia personal nuclear también puede ayudarnos a comprender la profunda importancia de la comunicación colaborativa y contingente en el desarrollo del bebé, y quizás el funcionamiento normal a lo largo de la vida. Los apegos seguros se crean dentro de una forma de comunicación interpersonal mutuamente resonante. Podemos proponer que la alineación de los estados mentales inherentes a la comunicación contingente permite que el yo nuclear de cada miembro de una díada interactuante tenga una sensación de «plenitud»: a medida que el proto-yo cambia en respuesta a la interacción con el otro, la contingencia de la transacción dentro de las relaciones de colaboración permite que el Yo nuclear en constante evolución tenga un sentido de coherencia. Dicha coherencia se define por la manera fundamental en que las respuestas del «otro», del «objeto» en el mundo dependen directamente de las señales emitidas por el proto-yo previo al cambio.Los cambios colaborativos posteriores en el proto-yo crean una experiencia personal nuclear que es coherente e inherentemente definida como conectada a otra persona. De esta manera fundamental en forma neural, se pueden ver las conexiones interpersonales para crear el yo. Cuando estas conexiones interpersonales son contingentes, el yo se vuelve integrado y coherente. Un aspecto del Yo es el de la autonoesis o «autoconocimiento», como se revela en las narraciones autobiográficas. Las aportaciones de Stern, Damasio y Siegel, han llevado a que profesionales de la salud mental empiecen a investigar las comunicaciones de los entrenados en la Wheel of Awareness, que es básicamente un ejercicio de reflexión sobre la integración no solo de la Consciencia, sino ocho dominios más en un solo ejercicio. La hipótesis de trabajo, resumidamente dicha, es partir de las preguntas, con el ejercicio WoA, todo el en si, ¿estaríamos «re-produciendo» el proceso de desarrollo del Yo, desde el proto-yo?. El el apartado de tomar Consciencia de que toma uno Consciencia favorecería solo o aún más la re-producción de ese viaje mental en el tiempo?. 

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